Tu aroma está en el aire
y tus finas piernas lo moldean,
y tu cuello desnudo,
ah
tu cuello,
esa infinita milla verde,
que a paso de crisálida
mis labios invaden.
Empieza a convertirse
en paraíso la noche,
empezamos a convertirnos
en vida y muerte,
en optimo refugio
de lascivas intensiones,
lanzadas por esa naturaleza
que de nuestros ojos nace.
Tu aroma esta en el aire
y es más dulce
entre la tersedad de tus senos,
ajustados y perfectos frutos
que invitan a creer en lo divino,
que sutilmente hacen firmar
el pacto de lo eterno,
una condena
que ha valido mis muertes
bella mujer,
un acto que ha revalidado
la creación de mis labios
en este mundo.
Hacemos la noche
estrella por estrella,
y tus manos
marcan el tiempo
en mi espalda,
y tus armónicos cantos
hacen de luna,
para elevar el ritmo
y agitar las aguas.
Hacemos la noche
estrella por estrella,
hasta convertirnos
en ese punto ciego
del espejo del mundo.
Tu aroma está en el aire
y lo respiro hasta mi muerte.
tu cuello,
esa infinita milla verde,
que a paso de crisálida
mis labios invaden.
Empieza a convertirse
en paraíso la noche,
empezamos a convertirnos
en vida y muerte,
en optimo refugio
de lascivas intensiones,
lanzadas por esa naturaleza
que de nuestros ojos nace.
Tu aroma esta en el aire
y es más dulce
entre la tersedad de tus senos,
ajustados y perfectos frutos
que invitan a creer en lo divino,
que sutilmente hacen firmar
el pacto de lo eterno,
una condena
que ha valido mis muertes
bella mujer,
un acto que ha revalidado
la creación de mis labios
en este mundo.
Hacemos la noche
estrella por estrella,
y tus manos
marcan el tiempo
en mi espalda,
y tus armónicos cantos
hacen de luna,
para elevar el ritmo
y agitar las aguas.
Hacemos la noche
estrella por estrella,
hasta convertirnos
en ese punto ciego
del espejo del mundo.
Tu aroma está en el aire
y lo respiro hasta mi muerte.
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