Karla Silva
Honestamente me gusta estar aquí, no me molesta estar dentro del congelador cortando la jugosa carne que alguien más comerá. A muchos les desagrada mi trabajo, siempre me preguntan cómo es que no me asquean los intestinos resbalosos de los becerros y de los puercos, cómo soy capaz de arrancarles los corazones sangrientos y cómo aguanto estar tantas horas embarrada de sangre por las venas que a veces reviento accidentalmente.
También suelen preguntarme cómo le hago, qué tomo para que el estómago no se me revuelva con el olor a sangre coagulada, entrañas y sí, a muerto. Yo les respondo que al principio me afectó un poco pero después ya no. Entonces cuestionan cómo alguien como yo, tan arreglada, femenina y con tan buen olor puede ser carnicera? Ellos no saben. No saben qué bien se siente cortar, degollar, mancharme de sangre y deleitarme con su fresco aroma de animal recién muerto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario