miércoles, 18 de mayo de 2016

Sin título

Maribel Palazuelos


La sed me despierta a las dos de la mañana. Llego a la cocina y veo a mi esposo sentado frente a la barra.

—¿No puedes dormir? le pregunto

No contesta.

Bebo el agua y le pido que se vaya a la cama conmigo.

Enseguida te sigo es su respuesta.

Me acuesto y me propongo dormir, pero un recuerdo vuelve a mí y abro los ojos rápidamente.
Mi esposo murió hace dos años. Tomo el teléfono para llamar a mi madre, pero alguien se acuesta junto a mí y me abraza.



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