¡Dios! ¡Mi cabeza! Jamás me había dolido tanto. Me doy vuelta en la cama y ahí es cuando me doy cuenta que traigo la misma ropa de la noche de ayer, aunque no recuerdo cómo fue que llegue a mi cama o que fue exactamente lo que pasó anoche, lo último que recuerdo es haberme tomado un shot de tequila.
— ¿Ya estás despierto? — el grito de mi madre hace que me queje, mi cabeza no estaba preparada para ese tono de voz o para ningún sonido. Escucho cómo golpea la puerta y trata de abrirla pero tiene el seguro puesto. — Vas a llegar tarde si no te levantas, ya son las siete.
— Sí — le respondo lo suficientemente fuerte como para que me escuche y consigo otro dolor de cabeza. Me preparo para volver a contestarle por si no me escuchó pero oigo sus pasos al bajar las escaleras.
Hago el mayor esfuerzo del mundo para levantarme y prácticamente me arrastro a la regadera, me doy un baño rápido y consigo cambiarme sin quedarme dormido o desmayarme por el dolor. Agarro mi mochila, las llaves de mi carro y bajó a la cocina donde mi madre ya me tiene preparada una taza de café y unos chilaquiles.
— ¿Ya te he dicho que te amo? — le digo a mi madre mientras le doy un trago al café.
— No me vengas con que me amas, ¿a qué hora llegaste anoche? — me pregunta.
— La verdad no recuerdo, ni para que te miento. — Evito su mirada de enojo y prosigo a comerme los chilaquiles antes de que se me haga más tarde para la escuela.
Termino el desayuno, me levanto y le doy un rápido beso a mi madre antes de correr a mi carro. Llego a la escuela y mis amigos me están esperando afuera del edificio donde están los salones de clases.
— Vaya, vaya. Pero si es Shakira — murmura Pedro, uno de mis amigos, y los demás se ríen de su chiste, el cual no entiendo.
— Por favor díganme que no me puse a bailar como Shakira anoche — les digo tapándome la cara con las manos.
— Como Selena también — contesta Adrián riéndose.
— Dejen al pobre chico, no recuerda nada de anoche — me defiende Carlos.
— La verdad no — confieso. — Díganme, pensé que no había tomado tanto.
Los cuatro sueltan la risa pero no dicen nada y empiezan a caminar hacia el elevador, cuando ya estamos todos dentro una chica llega corriendo y se meten antes de que las puertas se cierren. Empieza a escanearnos a todos y después su mirada se detiene en mí, se sonroja y aparta la vista rápidamente.
Se me hace conocida, pero no le pregunto porque mis amigos no me dejarían de echar carrilla por un buen tiempo. Cuando el elevador llega al tercer piso, mis amigos salen y sin que se den cuenta tomo del brazo a la chica para que no se vaya. Voltea a verme y se vuelve a sonrojar.
— ¿De casualidad…? — no termino la pregunta, tengo miedo de la respuesta que me pueda dar. — ¿De casualidad nos conocimos anoche?
Su sonrojo se vuelve más notable y solo siento un par de veces antes de zafarse de mi brazo y salir huyendo de mí. De pronto, recuerdos de la fiesta vienen a mi mente y mi dolor de cabeza parece crecer.
— Como Selena también — contesta Adrián riéndose.
— Dejen al pobre chico, no recuerda nada de anoche — me defiende Carlos.
— La verdad no — confieso. — Díganme, pensé que no había tomado tanto.
Los cuatro sueltan la risa pero no dicen nada y empiezan a caminar hacia el elevador, cuando ya estamos todos dentro una chica llega corriendo y se meten antes de que las puertas se cierren. Empieza a escanearnos a todos y después su mirada se detiene en mí, se sonroja y aparta la vista rápidamente.
Se me hace conocida, pero no le pregunto porque mis amigos no me dejarían de echar carrilla por un buen tiempo. Cuando el elevador llega al tercer piso, mis amigos salen y sin que se den cuenta tomo del brazo a la chica para que no se vaya. Voltea a verme y se vuelve a sonrojar.
— ¿De casualidad…? — no termino la pregunta, tengo miedo de la respuesta que me pueda dar. — ¿De casualidad nos conocimos anoche?
Su sonrojo se vuelve más notable y solo siento un par de veces antes de zafarse de mi brazo y salir huyendo de mí. De pronto, recuerdos de la fiesta vienen a mi mente y mi dolor de cabeza parece crecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario